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Ballestena Senador

“YO TUVE UN SUEÑO”, LA CARTA DEL DIRECTOR DEL HOSPITAL SANTA ELENA

b_450_400_16777215_00_images_mayo2018_tedesco.jpgMediante una carta el director del hospital Santa Elena Dr. Marcelo Tedesco cuenta como recibió el nosocomio de esta ciudad al comenzar su mandato, en qué situación se encontraban los empleados, cuál era el sueño a cumplir y las necesidades mas urgentes. También habla sobre la posibilidad de haber renunciado al cargo, “pero no había cambiado una vida para rendirme de manera tan fácil por lo que sentí que debía hacer todo por el hospital”, sostiene.

Además el profesional de la salud manifiesta en su escrito al que tuvo acceso Santa Elena Digital de cómo surgió la idea de contactar a El Chaqueño Palavecino a fin de recaudar fondos para la compra de un tomógrafo y un mamógrafo para el hospital de Santa Elena.

La Carta

Cuando asumí la responsabilidad de conducir el Hospital de Santa Elena me encontré con un sitio desvastado. Nadie se hablaba con nadie, nadie sabía exactamente que rol estaba cumpliendo.

Yo, un médico argentino que de muy chico se fue de su ciudad natal (La Paz, Entre Ríos), había vuelto a mi querido país para desarrollar profesionalmente todos los conocimientos que aprendí en el hermano país de Brasil.

Sin darme cuenta, y por esas decisiones pasionales más que económicas que uno a veces toma, había asumido dirigir, administrar y contener la salud de una pequeña localidad del norte entrerriano llamada Santa Elena, y con ello dar respuestas a casi veinte mil habitantes.

El desafío era grande, y de a poco, a fuerza de voluntad y de esfuerzos colectivos fui logrando armar un equipo de trabajo impecable, donde quienes no sabían que rol jugaban empezaron a unirse con el objetivo de ayudar al otro y de trabajar como un Hospital de verdad.

Así fui descubriendo que más allá de las atenciones prestadas, las incontables horas extras para atender a todos y la voluntad infinita para contener realidades a veces inhumanas, había situaciones que no dependían de nosotros los médicos, ni de los enfermeros ni de todos los recursos con los que contaba el hospital.

Precisamente, era esta falta de recursos la que hacía que muchos estudios necesarios nunca se realizaran. La salud se encontraba reservada solamente para aquellos que podían viajar a otra ciudad cercana o a la capital provincial, Paraná.

Una vez un paciente me dijo “Doctor, no tengo plata para ir a Paraná y bueno, capaz que mi hora es esta. Le agradezco por todo. Suerte”. Quise ofrecerle el dinero para el viaje, pero obviamente no lo aceptó. “La vida no se mendiga, la lucharemos hasta que se pueda” me dijo, y se fue.

Supe en ese momento que nunca más volvería a verlo. Fueron esas palabras las que además de bronca y ganas de tirar todo, me obligaron a enfriar mi cabeza y ponerme a pensar.

¿Para qué estamos luchando? ¿Vale la pena esta lucha? ¿Para quién luchamos? Estuve varios días mal y con ganas de renunciar, pero no había cambiado una vida exitosa profesional y económica para rendirme de manera tan fácil por lo que sentí que debía hacer todo por el hospital.

Salude a mis colegas médicos, al personal, tome mi auto para volver a mi casa y mientras recorría los kilómetros que separan a la ciudad de Santa Elena de La Paz, Entre Ríos prendí la radio y apareció la voz del Chaqueño Palavecino cantando.  Me vino a la mente un imposible.

“Tiene que venir mi amigo el Chaqueño a Santa Elena, y con eso vamos a comprar el tomógrafo y el mamógrafo con que tanto sueño y por lo menos por esto no va a tener que ir tanto gente a Paraná a hacerse estudios” me dije a mi mismo.

¿Pero cómo? Si esto que estoy pensando lo deben estar pensando en todos lados con los artistas populares.

Llegue a casa y cuando le cuento a mi esposa lo que pensé me dijo “Si te salió del corazón inténtalo, ¿quién sabe?”, y así el empezó el sueño donde me imaginaba mis comienzos cómo médico, mis esfuerzos por llegar a ser alguien, las necesidades de la gente, sus sueños truncos, sus pocos logros y como un médico de pueblo hace lo imposible para torcer la realidad pero a veces no alcanza.

Le conté de la necesidad de nuestro tomógrafo y de nuestro mamógrafo, pero no era plata lo que queríamos solamente, la idea era que el pueblo se lo gane, para que lo valore, para que sepa que le costó, para que lo cuide, y que por esas razones era necesario que venga.

Lo necesitábamos, y pasaron varios meses, hasta que un día me animé y lo llame para pedirle que venga a Santa Elena a dar un show y en el mismo momento que le conté mi sueño me dijo que vendría y a beneficio.

Cuando me repuse de la emoción me vino a la mente la frase del paciente, “La vida no se mendiga doctor, la lucharemos hasta que se pueda”. 

Y supe en ese momento que Santa Elena, muy pronto va a tener en su hospital el tomógrafo y el mamógrafo que todos deseamos.

El Chaqueño Palavecino me confirmó que mi sueño tendría fecha.  Vendría el 29 de Junio de 2018.

Dr. Marcelo Tedesco


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