Este miércoles se conmemora el 66ª aniversario del naufragio del Buque Carayá.
El acto conmemorativo se realizará a las 11:30 horas en el busto homenaje ubicado en Boulevard Rivera, junto al Paseo Muelle Histórico, en la costanera local.
Recordamos con profundo respeto a los seis tripulantes santaelenenses que perecieron en la tragedia:
- Neri Ortiz
- Rodolfo Senac
- Mario Soratti
- Isaac Báez
- Bonifacio Cortez
- Tránsito Báez
- José Sotelo.
Como también a quienes salvaron sus vidas: Gregorio Paz, Pedro Martínez, José Sorati, José Silván, José Casco, y Raúl Narváez.
HISTORIA
Santa Elena es un puerto desactivado a unos pocos kilometros al sur del puerto de La Paz, Entre Ríos. El pueblo de Santa Elena se formó y evolucionó al lado del primitivo matadero de yegüarizos de los hermanos De la Riestra y González (los primeros de Bs.As. y González de La Paz). Para el final del siglo XIX se instala el primer saladero y fábrica de extracto de carne de Kemmerich y Giebert, con sede en Amberes, Bélgica, los cuales le venden a principios del 1900 la fábrica a Establecimientos Argentinos Bovril Ltda. de capitales y directorio en Londres. Bovril tenía sus escritorios en Buenos Aires y miles de hectáreas de tierra en varias provincias, con las cuales alimentaba el frigorífico. Sus productos enlatados y el famoso extracto de carne Bovril eran enviados directamente a Inglaterra para su consumo. Una gran tragedia para Santa Elena fue el naufragio del Carayá el 31 de Agosto de 1956, donde fallecieron siete personas de esta localidad lo que sumado a otras cuatro vidas segadas por un accidente anterior, enlutó a todo el lugar. Pero la vida sigue con alegrías y sustos, por las fuertes sudestadas del rio de la Plata y las bajantes que hacían peligrar a los buques por las varaduras, tardando horas sin poder moverse por los bancos de arena que se movían constantemente y ponían a prueba la capacidad de los navegantes. Muchas veces, el puerto por su tamaño no cubria las necesidades de amarre por lo que era comun ver a lo largo de la costa barcos fondeados, con la necesidad de colocar largas planchadas para acceder a él. Otras veces se veían los barcos fuera del agua para su arreglo o pintura y era pintoresco ver cargar los alimentosd para el viaje, verduras y frutas, pollos en jaula, carne y condimentos, por supuesto los buques no tenian aun camaras frigorificas. Las autoridades sanitarias autorizaron mas tarde la exportacion a otros destinos por lo que fueron a EEUU, Europa, Japon, Israel, Canada, etc. Santa Elena fué en realidad un pueblo y puerto privado, ya que estaban en tierras de la Bovril. Los avatares economicos dieron lugar al cierre del frigorifico, a su provincializacion y sucesivos proyectos de rehabilitacion que aun hoy en dia alimentan la esperanza del pueblo y alrededores. Como siempre ocurre, hay una persona que se dedicó a recolectar la historia del lugar, Don Carlos Entrocassi, que junto a su señora esposa tienen una enorme coleccion de objetos, documentos e historia del lugar, que felizmente tienen ahora un lugar en el Museo de Santa Elena, en unas oficinas cedidas por la Prefctura Naval Argentina. Hoy el puerto está vacío de naves, añorando el esplendor de ayer, pero aun así, destruido e inhabilitado para transitarlo, conserva su mágico encanto en los atardeceres maravillosos y las noches serenas tan llenas de recuerdos, como visitarlo para ver pasar los barcos de la carrera, todos iluminados.
SANTA ELENA DIGITAL-.
