«Desde el punto de vista sanitario, se trata de un producto falsificado, cuyo uso representa riesgo para la salud», explica el documenta y señala que «toda vez que se desconoce su procedencia, manipulación, conservación y se podría arribar a resultados erróneos que afecten los tratamientos de los pacientes y en consecuencia su estado de salud, tratamiento o diagnóstico» quedan prohibidos.
Más detalles en la resolución publicada en el Boletín Oficial:
